El sueño del poeta

Cuando terminé de escribir «El sueño del poeta» el poema me inspiró una música. Y aquí tenemos a la pareja. Este poema y la música son independientes. Simplemente los une el hecho de que una ha sido inspirada por el otro. En el video primero digo el poema y luego está registrada la música. https://youtu.be/t-J5zILtKYg

Un sueño

Soñé que yo era vos, padre.
Y que el viento traía
las nubes de tu río.
Desde la orilla
veía pasar navegando los recuerdos.
Cien caballos galopaban precipicios,
había pájaros con luz de primaveras
y el leño se agotaba en el hogar.

Yo seguía siendo vos
pero habitado por mis dudas
y no por tus certezas.
Hasta que te fuiste, padre
y yo me fui contigo.
Y dejé de ser quien era
y el sueño dejó de ser un sueño.

Tango

Sonás a lo perdido,
al exilio y a la ausencia.
A lo que quise ser
y a lo poco que fui.
A una calle con empedrado y farol
que se fue con los tranvías.
Sonás a vos cuando alguien te silba,
a las lluvias de otoño,
a cospel,
a cinco guitas y a mis viejos.
A guardapolvos, a tinenti,
a rayuela, a tejo y a malvón.
Sonás a la distancia,
al tiempo,
al primer abrazo.

A la última pasión.

Silencio oscuro

A Quicu Samsó, in memoriam

Estem però no hi ha ningú
Quicu Samsó

Un lienzo blanco.
El alabastro
al que nadie le dará vida.
Un rototom que espera la baqueta.
Alguien busca en la lejana linea
las palabras del poema que no sabrá escribir.
Ahora
que la orquesta entera
ha dejado de sonar
el aire es un silencio oscuro
y un café se enfría en la mesa vacía.
¿Quién nos dirá
cómo sembrar este erial?
Estamos. Pero no hay nadie.

Olía a malvón

En todo caso olía a malvón
y no a geranio.
Porque era el recuerdo
de lombrices bajo piedras,
de sandías robadas,
de caballos que galopaban hormigas
y perros que cantaban
coplas de piratas ebrios.
Lejos, el geranio
saltaba entre balcones,
desnudaba toreros
y vivía la muerte de la soleá.
Mi infancia sembrada de malvones
aprendió tarde el amor de los geranios.