¿Entonces por qué?

No es por aquel sueño
de dar la vuelta la mundo
en un buque mercante holandés.
Tampoco por la noche interminable
en la que tus pies descalzos
inventaron el amor
bailando en la mesa de la fonda.
No es por tu risa,
desnuda en la playa
ni por el primer beso
entre prisas y eucaliptos.
Ni por la carta que escribiste
en quién sabe qué café.
No es por tu lágrima
cada vez que escuchabas
la canción del soldado en la frontera.
Ni por la despedida
que nubló para siempre tu mirada.

Es por ese pequeño temblor
que dibujaba en tu boca la sonrisa.
Por eso es difícil olvidarte.

A Videla

No dará vida a sus víctimas
la muerte del verdugo.
Pero alegra y tranquiliza
saber que hoy
sopla más limpio el aire.
Ahora lo que queda
de tus carnes asesinas
se pudrirá en el estiércol
de lo que fue tu vida.
La tierra sabrá absorber
la ponzoña que rezumas.
Y sólo los gusanos sentirán placer
al acercarse a tu inmunda pestilencia.

A la mujer de una foto

Querría haberte conocido
cuando tus ojos eran tristes y lejanos
como si eternamente miraran al mar.

Entonces dibujabas
un hilo de sonrisa en la ventana
entre las gotas de una llovizna muda
y el anhelo que empañaba los recuerdos.

Querría haberte conocido
cuando el tren partía
en la vorágine de un beso y la esperanza
y dejaba los amores en andenes oxidados.

Entonces
una acuarela de quebranto
se acercaba a la sombra de tus párpados
y grababa para siempre las escenas de la guerra.

Querría haberte conocido
cuando mi voz decía en un susurro
que siempre habría un sol en tu sonrisa
y dos atardeceres en tus ojos.

La visita

Con la sorpresa que guardan
algunos días tontos
llegas de la mano
de un pequeño vals de octubre.
Te quedas dos, tres días
y luego vuelves
al refugio de una vida
cerrada a mis recuerdos.
Despierto risueño
aunque el soplo de tu voz
perdida en un poema de otro siglo
me susurre que serás siempre una ausencia.

El cristal

La lluvia cala
en la simiente de una imagen.
Tras la gota
el cristal juega a separar los pensamientos.
Tras el cristal
un niño mira el jardín de la novia muerta.
La tarde se tiñe
del olor que entristece la mirada
suspendida en el beso del ligustro.
También duele el canto
que la lluvia lee en el atril de los tejados.
La danza de las gotas
atrapa al niño en la ventana
donde dibuja un sendero
que cambia con la agilidad de los imanes.
Siempre es otoño
si el orvallo pinta los momentos.
Cuando la noche comience su camino
el farol que tiembla en los reflejos
abrirá un sueño de adoquines.

El pasado

Un murmullo en el oído
acerca el desmayo al hombre.
Alguien, en la penumbra,
pinta el cuadro de una vida
al son de las raídas notas
de la vieja verdulera.
El pájaro mata el vuelo
y espera la luz con impaciencia.
Restos de un juguete
se amparan en el hueco
de los escalones rotos.
La calesita agota el movimiento
y ahora camina hacia el espejo
donde un caballo mudo
llora la pasión del carro.
Me busco en la nube
y descubro que no hay niños
jugando al escondite.
Entonces quiero llorar
la única ausencia que me duele
pero mi rostro vuelve a ser
un hueco en la memoria.

Todavía es posible

Todavía es posible
robarle al calor la mediatarde.
Es posible
el lánguido morir de los domingos,
la danza que despierta en la escalera
y el peldaño roto.
La sombra de algún sauce,
la lluvia, un viaje y el origen.
Es posible
la frescura del agua en la montaña,
el olor a la flor de la mosqueta,
el grito lejano del arriero.
Y hasta el bullicio en el bar.

Edición de «El libro y el poeta»

El hombre dormido

En el fondo de un mar
sin certidumbres
el hombre duerme
su sueño de alquiler.
Un ojo abierto sobre la calma lluvia,
el rostro libre entre canales yermos
y un lejano beso en su boca de fumar.

Queridos amigos
Éste es uno de los cincuenta poemas de mi poemario “El libro y el poeta” que, si todo va bien, publicaré a principios de enero. Es un libro-disco que incluye un CD con 23 poemas que recito acompañado por las percusiones compuestas e interpretadas por Quicu Samsó.
Para hacer posible esta propuesta he optado por abrir una página en Verkami y reunir el dinero para la edición por el método de crowdfunding. Ésta es una forma directa de financiar proyectos con la suma de aportaciones individuales que en este caso representan la compra adelantada de uno o más ejemplares del libro.
Las colaboraciones se hacen a través de http://www.verkami.com/projects/3602. En esta dirección de Verkami y aquí, en este blog, podéis leer y oir poemas del libro.
Espero poder realizar el proyecto e invitaros a la presentación del libro que será un concierto en el que Quicu y yo interpretaremos los poemas del CD.