El sabor del cristal roto.
Nubes. La luz de una estrella
o un faro en el mar. Noche.
Amanece un frío rojo
y el resplandor hiere el aire.
Luego la mansa siesta.
Un tren pita a nadie.
Un murmullo en la mezquita.
Olor a alcohol,
olor a flor de naranjo.
La bicicleta herida tiembla en la tarde
cuando el gato se hace sombra y cruza.
El sol nocturno cambia de sitio
y todo vuelve a circular distinto,
distante como el ozono que engendró la lluvia.
El pábilo quemó la ingenuidad.
Oigo un ruido a dolor sordo.
La montaña se fuga en las tinieblas
tras el amor de la amante oscura.
Entro al túnel ahondado en la leyenda
e invento la luz de la otra orilla.
Rutina
Por la tarde,
al volver a casa,
frota con esmero sus zapatos
en la alfombrilla de la entrada de su hogar.
Cuelga su chaqueta y su gorra en el perchero
y repite la diligente e inútil rutina
de lavar sus manos bajo un chorro de agua
que nunca alcanza a blanquear sus estigmas.
(Bajo la piel
lleva incrustados
los gritos del último suplicio.)
Luego besa a su consorte,
mira al bebé
que robó de las entrañas
de una mujer que ahora
sólo existe en la huella asesinada
y se sienta a mirar
las noticias en la tele
con un blend en la mano.
Noche
Paso a paso y sin saber de tu presencia
llegaremos a una esquina que no existe.
Allí será tu imagen, allí la niebla,
allí tu voz me llegará como un susurro.
Te vas, volvés y siempre así:
velos, tinieblas, temores y deseos.
Etérea? quizás. Quizás no existas.
Pero sólo lo que sos será lo cierto.
Qué balance podré darte de mis cuentas?
Cuáles besos pondré y en qué platillo?
Qué obra o qué pasión o qué misterio?
La nada o el vaho o una distancia
o tal vez la certidumbre del amar,
un pasaje de ida sola,
la caricia de unos años
y la lágrima final,
la de la noche.
La tristeza no nubla la hermosura
La tristeza no nubla la hermosura
de esos dos rostros cansados.
De pie en el descanso del vagón
el silencio susurra un drama en sus oídos.
Sobran la lágrima y el grito.
El dolor, como un gusano frío,
horada la blancura con un trépano lento.
Miran el túnel
y esperan la estación que nunca llega.
Sus palabras son la mirada suave,
casi en paz con la angustia
que las funde en el abrazo de la queja muda.
Mi sombra es un intruso que comparte su quebranto.
Letralia
Queridos amigos, tengo el gusto de informarles que la revista literaria Letralia ha publicado en su último número cinco poemas míos. Se pueden leer en http://www.letralia.com/239/letras08.htm
Y espero que compartan commigo la alegría!
La hoja y el fado
Suena un fado
y la hoja cae del viejo roble.
Ya hay otoño
en el color ocre
del melancólico hechizo.
Cuando la hoja roce el suelo
la nota, todavía pendiente,
esperará la callada lágrima
que dé voz a la tristeza del roble desnudo.
Pinturas cotidianas
Y una vez por mes
toman un café
en la misma mesa
del mismo bar.
Ella ya no es
la jovencita de ayer.
Y por supuesto que él tampoco
pero desde mucho antes.
Hablan sin prisas,
a veces llenan silencios con palabras,
a veces no los llenan.
Charlan de los huertos,
de pasiones recortadas,
de niños que nacen,
de días de sol en inviernos costeros.
Ella le cuenta un viaje
y él le dibuja el mapa de un bosque perdido.
Ella le canta una letra guardada
y él le promete un boceto secreto.
Y se miran disfrutando
los cálidos momentos.
Y luego, contentos,
pero con un dejo de pena,
se aciertan un beso en las mejillas,
se sonríen
y vuelve cada uno
a su vida feliz.
Tengo un amigo
Para Ariel en sus 60 septiembres
Lleva barba,
una sonrisa
y a veces se pone profundo.
Compartimos el jazmín de La Lucila,
las arenas de la Villa,
un campamento en San Pedro,
novias que no tuvimos,
el folklore, la clásica
y modelos que se arman
en las nubes de palabras.
Lleva una huella
que aún sangra
en las batallas
entre memorias y olvidos.
Compartimos la oscuridad de un silencio,
el mismo chivato ruin,
la eternidad de su encierro
los dos días del mío,
el miedo, la penumbra, la agonía.
Cruzó el agua
en un arca de Noé
y nos vimos en días inciertos,
sin soles, sin lunas.
Compartimos la certeza
de los hijos del destierro,
las jarcias en la barcaza,
la sorpresa, el desafío.
Cada tanto,
cuando el mar se seca y lo salvamos,
el desconchado espejo
del café de un puerto ausente
nos ve charlar de lo que fue,
lo que quisimos,
lo que murió sin ser
y lo que nace del relato que escribimos.
Un rollo
Queridos,
no he estado muy activo estos días y varios amigos me lo han dicho extra blog: teléfono, correos electrónicos, charlas personales…
Por un lado me gratifica el saber que tengo seguidores que noten mi ausencia. Por otro lado me pereocupa la discontinuidad de mis aportes al blog.
Creo que esta última se debe en parte a mi autoexigencia. Yo me propuse publicar mis poemas con una grabación de los mismos en cada entrada. Me parece que esto en parte se debió a mi condición de intérprete… En el arte me formé en la música y para mí ser el intérprete de mis obras o el de las de otros fue siempre fundamental. Ahora me encuentro en otra situación. Desde hace alrededor de 10 años que la poesía ha pasado a ser mi (otra) profesión y creo que me costó el dejar de ser intérprete de la misma. En realidad en este arte el intérprete es siempre el lector. Él es quien acentúa, quien hace las pausas, quien llora, quien ríe. La maestría del escritor creo que reside en que el borrador que él presenta sea interpretado por el lector con la sensibilidad que el autor le impuso a su obra.
Todo este rollo va para deciros que de aquí en más no voy a grabar todas mis poesías. Sólo grabaré algunas como lector de las mismas.
Como siempre espero críticas, silbidos, aplausos, pataleos y otras expresiones sonoras que por buena educación no especificaré (¿Cómo puedo hacer para desprenderme de la buena educación?)
Un fuerte abrazo
gabriel
Cansado de volver
Cansado de volver
me siento en un banco de frontera
a mirar el horizonte dibujado
por las aves que huyen de los débiles confines.
Cansado de volver
espero en la penumbra de una espera
noticias de muertes o alegrías
que llegan pero tarde mal o nunca.
Cansado de volver
me subo al tiovivo de la vida
oteo las nubes del recuerdo
y adiós les digo con un dedo.
Cansado de volver
ya no vuelvo más.
Me quedo donde estoy
con lo que tengo
y lanzo otra vez más
la semilla
en esta arena.