El olvido

Una serpiente de bruma
desdibuja el intento de evocar.
Se ha borrado el orden
de las habitaciones.
Las lámparas sólo tejen sombras.
Tras un tumulto de ideas
se esconden las puertas.
La cocina,
con el vaho del puchero y los fideos,
se pierde tras algún muñeco roto.
Sólo puedo ver, con dolor fotográfico,
la escalera y el insólito triángulo
que encerraba los juguetes.
Es cruel
sobrevivir a la memoria.
Allí siguen viviendo
los que se han ido
sin decirme adiós.
En el juego de mi tenaz vigilia
puedo llegar a chocar con las paredes
buscando el paso
de mis visiones incompletas.
Quiero descansar
del recuerdo enfermo
que se niega a ser mi compañía.
Me queda la paz de saber
que fui feliz bajo esos techos.
Sigo oyendo los tangos de la radio,
el ruido de las ruedas de un triciclo
y la campana del colegio
no sé si llamando a entrar
o a salir de aquella infancia que me amó.

El pasado

Un murmullo en el oído
acerca el desmayo al hombre.
Alguien, en la penumbra,
pinta el cuadro de una vida
al son de las raídas notas
de la vieja verdulera.
El pájaro mata el vuelo
y espera la luz con impaciencia.
Restos de un juguete
se amparan en el hueco
de los escalones rotos.
La calesita agota el movimiento
y ahora camina hacia el espejo
donde un caballo mudo
llora la pasión del carro.
Me busco en la nube
y descubro que no hay niños
jugando al escondite.
Entonces quiero llorar
la única ausencia que me duele
pero mi rostro vuelve a ser
un hueco en la memoria.

Poder

Me transporta a algún lugar
donde el color de la angustia
escupe asilos en el pecho

o donde alguien mira feliz
un ignoto amanecer
en la isla de palabras

o donde la muerte pasó
y dejó un páramo de penas,
la doliente maldición del viudo,
el olor a pasos de hospital,
el beso seco

o donde el salto es la sonrisa
de la hermosa criatura
que nos mira triunfando
a través de nuestros sueños

o donde un hálito
imagina el crimen
entre las hierbas malditas
de la mujer que no me amó.

La nota huye
del arco mandamás
y canta la canción de siempre,
la que murió en los labios del poeta.

Todavía es posible

Todavía es posible
robarle al calor la mediatarde.
Es posible
el lánguido morir de los domingos,
la danza que despierta en la escalera
y el peldaño roto.
La sombra de algún sauce,
la lluvia, un viaje y el origen.
Es posible
la frescura del agua en la montaña,
el olor a la flor de la mosqueta,
el grito lejano del arriero.
Y hasta el bullicio en el bar.

Granado invernal

Desnudo en la gélida alborada
el esqueleto afila
las puntas de sus ramas.
Queda un fruto partido
colgando de su altura
con el alma roja ausente.
Me siento a su lado
y acecho el calor del brote.
Pero la tarde enfría mi prisa
y las sombras llegan antes que su savia.
Mañana, si el alba se anticipa,
la yema de una rama
será en la espera una certeza.

La scala

Este es el poema en catalán que figura en mi próximopoemario: «El libro y el poeta».

La scala

Notes. Pauses. Pensaments.
La veu és un viatge
entre l’ivori i el banús
i es perd
refugiada en els acords.
Poc a poc
la música m’allunya
i em porta a quimeres distants,
a cels desconeguts.
La tendresa dels seus sons
acaricia el meu ànim.
Tan sols falta per arribar
el suau naufragi
de la passió primera.

Edición de «El libro y el poeta»

El hombre dormido

En el fondo de un mar
sin certidumbres
el hombre duerme
su sueño de alquiler.
Un ojo abierto sobre la calma lluvia,
el rostro libre entre canales yermos
y un lejano beso en su boca de fumar.

Queridos amigos
Éste es uno de los cincuenta poemas de mi poemario “El libro y el poeta” que, si todo va bien, publicaré a principios de enero. Es un libro-disco que incluye un CD con 23 poemas que recito acompañado por las percusiones compuestas e interpretadas por Quicu Samsó.
Para hacer posible esta propuesta he optado por abrir una página en Verkami y reunir el dinero para la edición por el método de crowdfunding. Ésta es una forma directa de financiar proyectos con la suma de aportaciones individuales que en este caso representan la compra adelantada de uno o más ejemplares del libro.
Las colaboraciones se hacen a través de http://www.verkami.com/projects/3602. En esta dirección de Verkami y aquí, en este blog, podéis leer y oir poemas del libro.
Espero poder realizar el proyecto e invitaros a la presentación del libro que será un concierto en el que Quicu y yo interpretaremos los poemas del CD.

El emisario

Entonces
unos adoraron su ansiado advenimiento
mientras otros negaban
convencidos de que aún
les quedaba mucha espera.
Y más tarde
también otros creyeron la venida
pero de alguien muy distinto
a aquél de años atrás.

En este reinante ecumenismo
seguro que algunos
defienden la llegada de esos dos
que conviven en paz con la de nadie.

Yo no creo en los cuentos infantiles,
pero pienso
que si algunos llevan la razón
han de ser los partidarios de la espera.
De haber venido
algo hubiera remediado.

Aunque tal vez
simplemente sea un inútil.

Querría invitarla a tomar un café

El pañuelo tirante
abraza su cabeza
y cubre los signos innegables:
ese páramo reciente,
el color de la impotencia,
algo de la piel triste
que entristece el vacío
de unos ojos que ya miran desde afuera.
Su juventud escupe la injusticia.
Y yo, hundido en ese viaje,
querría invitarla a un café
y decirle aquellas cosas,
que son
algunas ciertas, otras mentiras,
todas bobadas:
hay mañana, ya verás,
no te anticipes,
lo importante es el camino recorrido…

Las huellas

La vieja foto
del rostro que no envejece
vuelve cada tarde
a la mirada opaca.
El gesto escondido en la ceniza
olvidó la mano que encendiera el fuego.

Un sueño desanda el camino
donde palpitan los perfiles
y las sombras.
Son huesos que esperan
el dolor de la memoria,
el fin del anhelo que tortura,
la sepultura que los devuelva a nuestra vida.