Era el silencio de la alondra en vuelo.
La magia de una sombra que se aleja.
El péndulo en la pluma.
Y era la espera,
la incesante espera
de lo que nunca vuelve.
Archivo de la etiqueta: poema
Nadie
Los ojos cierran sus miradas
y pintan imágenes que ya no existen.
Alguna voz quiere hablar
de las pequeñas glorias de ayer.
Una silla vacía en el zaguán
espera el monólogo
que cada tarde recitaba el ciego.
Las letras huyen de los versos
y dejan sola a la palabra soledad
Viejo cantor
Primero olvidó los acordes,
luego olvidó los poemas.
Las canciones se marchitaron
y el viejo cantor embarcó
en una nave oscura
donde las guitarras se partían
y las voces morían de sed.
Silencio oscuro
A Quicu Samsó, in memoriam
Estem però no hi ha ningú
Quicu Samsó
Un lienzo blanco.
El alabastro
al que nadie le dará vida.
Un rototom que espera la baqueta.
Alguien busca en la lejana linea
las palabras del poema que no sabrá escribir.
Ahora
que la orquesta entera
ha dejado de sonar
el aire es un silencio oscuro
y un café se enfría en la mesa vacía.
¿Quién nos dirá
cómo sembrar este erial?
Estamos. Pero no hay nadie.
Olía a malvón
En todo caso olía a malvón
y no a geranio.
Porque era el recuerdo
de lombrices bajo piedras,
de sandías robadas,
de caballos que galopaban hormigas
y perros que cantaban
coplas de piratas ebrios.
Lejos, el geranio
saltaba entre balcones,
desnudaba toreros
y vivía la muerte de la soleá.
Mi infancia sembrada de malvones
aprendió tarde el amor de los geranios.
Ese mar
————————————¡Ay, mi dulce amor,
————————————ese mar que ves tan bello es un traidor!
————————————Cancionero Asturiano
Mira la línea lejana
y el vuelo ondulante
que habita el paíño,
allí donde un barco embrujado
acechaba al pez que huyó de la red.
Mira la nube que traerá otra tormenta
sin barco, sin pez, sin red y sin barquero.
Y van pasando las horas
hasta que el farol
enciende el camino
a esa casa que ahora es soledad.
Las fotos
Parece que sólo fueran nombres.
Cuatro, cinco, seis letras.
Sólo letras, sólo nombres.
Algunos tienen la té
como Tárek
o seis años como Abdel.
O cuatro como su hermana Hana.
Otros llevan gafas
como Samira
o pelo largo y rizado
como lo lleva Souad.
Pero siguen siendo
sólo letras, sólo nombres.
En todos hay un pasado
y mientras llega el futuro
todos aman, ríen y caminan.
Pero si miras bien
esa mancha casi imperceptible
que en cada uno de ellos
borra una peca
o tuerce el gesto
o no deja ver el ojo
es la marca de una bala.
Este poema pertenece al libro «Trece poemas por Palestina» que te puedes descargar libremente en https://paramiuncortado.blog/descargar-mis-libros/
Palabras lejanas
Algunas tardes cansado,
también un poco triste
y puede ser que en otoño,
desciendo por la escalera del tiempo.
En el paisaje brumoso
hay una casa de tejas
con el hogar siempre humeando,
una cama provenzal
y el rincón de los juguetes.
Mis padres se acercan
y algo quieren decirme.
Los miro con inquietud
hasta que ellos comienzan
a responder las preguntas
que hubiera querido hacerles.
Pero ya es tarde
y no entiendo lo que dicen.
Los años se han llevado
el idioma de la infancia.
La mujer y la muerte
Ojalá la muerte venga sola.
Con ese silencio
del que hablan los poemas.
Con la oscuridad
de una paz sin destellos.
Ayer
un cielo gris
inundó mis ojos
y borró la sonrisa.
Hoy me alejo del tiempo
que empañó mis días
y los sembró de aullidos,
de garras y tormentas,
de un cansancio antiguo,
de un dolor de vida,
de una herida que me habla del amor
que una vez creí tener.
Trece poemas por Palestina
Desde https://paramiuncortado.blog/descargar-mis-libros/ puedes descargarte mi libro «Trece poemas por Palestina», un pequeño homenaje a ese pueblo que el Estado de Israel invade, saquea y asesina con total impunidad desde hace 76 años.