Geometrías

Sin cruzar la grieta
por la que se cuela el sol
los pasos rodean la umbría.
La locura que mora en el círculo
atrapa el silencio de la cuerda
y un aquelarre se angosta en el borde
cuando el malabarista muere
detrás de la línea.
El punto alcanza lo eterno
de la estirpe de lágrimas
que conjuran el grito.
Un baile en la esfera
traba los pasos del payaso
y el payaso gira huérfano
por la ausencia de rincones.
Nadie devuelve el pie robado
al viejo funámbulo
que duerme en el trapecio.
La función acaba
en un óvalo que anhela
la distancia invariable.

Ladrillo a ladrillo

Es una nube
ligera,
suave,
que a veces teje tormentas
en el rincón donde el día se evapora.

Un asiento
en el tren de los viajes imposibles
junto al muñeco
de la historia que no acaba.

Un portal dibujado al mediodía
por aromas a cazuelas,
a pan caliente,
y por juegos que se pierden en los años

Una línea
que camina despareja
entre lugares amados.

Un canto
que nos habló de proezas
y de libros que volaron.

Una esperanza
entre vacíos de espanto
y la sed que no se agota.

Un plato humeante
en la mesa extraña.

Y un dardo clavado en el anhelo.

Mi pueblo cambia
su ropa de entrecasa
cada vez que la noche
llega con su capa de marino
y una carta en sus manos temblorosas.