Tango roto

Hace un tiempo retomé mi querido oficio de compositor, oficio que había abandonado por una serie de motivos difíciles de explicar y de entender sobre todo para mí mismo. El hecho es que he vuelto a sentir la profunda felicidad que me produce el acto de componer. La misma que encuentro al escribir. O al hacer mis pobres tallas de madera. Esta que subo es una de mis últimas obras. Compuesta para flauta, clarinete, piano y bajo eléctrico está interpretada por el ordenador quien lo hace bastante bien aunque sin la calidez de los intérpretes humanos. La obra se llama Tango roto. https://youtu.be/9IighxWhfNs

En el piano

Vale la esperanza y el tedio
si la tormenta no trae un agua
que huya por los pedales.
Vale también la pasión de la nodriza
si deshace la ruta del juglar
mientras el artífice acomoda sus brazos
frente a secretos
que nunca serán grises.
Tiembla cuando el pájaro
despierta de su muerte.
Alberga un ratón
jugando con las notas
y es la serpiente entre las cuerdas,
es el salto del lince
y a veces
la mirada del ahogado
o la fiebre de la virgen
o la caricia de un efebo
y a veces
el llanto del que sabe
que el marino ya no vuelve.