La frontera

La hicieron una noche
de vaga paz.
Siempre se hacen así:
de espaldas a los sueños,
de cara a las mentiras.
El río quedó del otro lado.
También la acacia, la novia,
un profe, el compinche,
la escuela y la tahona.

Así hicieron ellos la frontera
y así nosotros
lloramos las ausencias
y miramos con tristeza
la herida del alambre
entre postes de cemento.

El calaix

Uno se cree que los mató el tiempo y la ausencia
J.M.Serrat

En un calaix
de la meva còmoda indulgent
guardo històries i records.
Amagats en el silenci
conviuen passaports trencats,
un rellotge sense hores,
cinc brins de tabac,
el menú del vaixell d’un exili,
una foto caducada,
el carnet d’identitat d’un país que no habito,
la clau d’un somni
i un poema
que va escriure algú
que ja no sé qui és.
Són borrissols del temps
que no desitgen morir.

El cajón

Uno se cree que los mató el tiempo y la ausencia
J.M.Serrat

En un cajón
de mi paciente cómoda
guardo historias y recuerdos.
Recostados en el fondo
conviven pasaportes rotos,
un reloj sin horas,
cinco hebras de tabaco,
el menú del barco de un exilio,
una foto caducada,
el carné de identidad de un país que ya no habito,
la llave de un sueño
y un poema
que no sé quién escribió.
Son las pelusas del tiempo
no dispuestas a morir.

El cajón

Uno se cree que los mató el tiempo y la ausencia

J.M.Serrat

En un cajón

de mi paciente cómoda

guardo historias y recuerdos.

Recostados en el fondo

conviven pasaportes rotos,

un reloj sin horas,

cinco hebras de tabaco,

el menú del barco de un exilio,

una foto caducada,

el carné de identidad de un país que ya no habito,

la llave de un sueño

y un poema

que no sé quién escribió.

Son las pelusas del tiempo

no dispuestas a morir.

Luz de esquina

Enciende el dolor del borracho que se ignora,
el crimen que cometió el ángel,
la mentira del pastor,
la carta que se llevó el viento,
la caminata del ciego
que mira indiferente
al testigo de su eterna oscuridad.

Toda una vida de besos y puñales
gira entorno a esa luz
que revive las leyendas
y susurra pecados de zaguanes.
Sólo con ella se oyen los pasos
de la amante furtiva y despechada,
del ladrón de bicicletas,
del obrero, del sereno, del trovero.
Es la luz de los adultos
o de los niños que se hicieron grandes.
Se extingue en las auroras
y está muerta en las mañanas.

Acúmulos

Albas rojas,
vinos que se beben los ocasos del otoño,
noches perdidas en mares ocultos,
retratos antiguos y mujeres buenas,
niños que corren por infinitas playas,
puertos desiertos que miramos partir
sin barcos, sin timones y sin remos,
besos que no llegaron,
pétalos encerrados entre las hojas de un libro,
versos que leímos en días tempranos,
caricias que ardieron en dedos inquietos.

El incesante recuento
se agranda día a día
junto a la huella de nuestros pasos.

El estío

Cada vez que acaba
el estío se lleva mi niñez
y las horas muertas de la siesta
no roban más sandías
en el huerto del gallego.
Día a día más precoces,
las sombras de la noche
oscurecen los recuerdos.
Luego crezco y muero
para volver a nacer en primavera.
Cada vez que acaba
el estío se lleva mi niñez,
las memorias se diluyen
y esa voz que me hablaba desde adentro
me suena más distante y más opaca.
Quién llegará de la mano de aquel niño?
Será
alguna hoja de roble,
una mirada que se apaga en los cristales
o un voto de amor
que la riada de los años dejó intacto.