Mis pasos ciegos
salen perplejos de la gruta.
Los relojes hace tiempo
que agotaron su rutina
y todo está igual a mañana,
a mi infancia,
a mi despertar.
Un pañuelo rojo,
una copla,
un tulipán.
El goce de un sí.
El goce de un no.
Andar descalza por la calle,
saludar a los fantasmas y a los niños,
bailar frente a un espejo
que me lanza en un vuelo con jilgeros,
tejer con el hilo de un trapito
el sueño de mujeres
que descubren vidas.
Romper silencios con letrillas
que el monstruo no comprende.
Pero el grito de mi padre
quiebra el cristal
y hoy no sé qué prometí.
Mi vida crece
en el hueco de la espera.
Sólo miro el horizonte
que dibujan los barrotes,
sueño con pañuelos,
estrofas, tulipanes…
me quito los zapatos,
fantaseo con la luz de los espejos
y espero que me traigan
las cuatro pastillas de colores.
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Biografía
El pétalo blanco
de la flor etérea,
desaparece una noche
casi cálida
y dibuja su huella fugaz en la tierra.
El soplo es un heraldo de la muerte.
Pero nacerá el fruto verde
para sangrar
en cereza adolescente
y entonces sí,
morir en el otoño
del huidizo eclipse.
La nieve
Sorprende ese silencio
de orquesta con sordina,
la imposible lentitud de su caída,
la luz acolchada en los reflejos,
la transformación del árbol,
una paz engañosa,
la primavera oculta,
la tenue perdición,
la fragilidad de su tiempo,
lo efímero del núcleo.
Mañana todo será
huellas troqueladas.
Sentencia suprema
La caspa motea la toga
y el olor rancio se pega a las carnes.
La fetidez del aliento
dicta sentencia
sobre una báscula trucada.
El martillo revienta un grano
y el pus invade la sala.
Todo sigue en orden.
Hoy dejé una luz en la penumbra
Hoy dejé una luz en la penumbra,
y esa luna en un alba que devora,
y aquella flor en las arenas ciegas
que besan las orillas de una sombra.
Hoy dejé mi frío en las hogueras,
mi fulgor en el páramo doliente,
y la ternura en la batalla cruel
cebada de clamores y de heridas.
¿Qué puede ser más viejo que mi muerte?
Cuelgo mi voz en un perchero mudo
y salgo a desandar senderos tristes
que siembran de recuerdos mi vigilia.
Contemplo ensimismado mis ayeres.
¿Qué habrá más lacerante que la vida?
La anciana y el cortejo
Arrastra el luto y los pies
entre piedras que esconden
memorias esclavas.
Una ausencia tiñe
la mirada errante.
Susurra los nombres
al son de una antigua canción marinera.
Gasteiz, Grimau, Ruano,
Grimau, Ruano, Gasteiz,
Subiendo la cuesta traspasa el cortejo.
La cruz, el obispo,
los santos codazos,
el fervor gazmoño.
El lienzo que cubre la impudicia muerta
agita balas ciegas,
miembros rotos,
cráneos machacados.
Es una tela con hedor a olvido.
La voz susurra los nombres
que se alejan del muerto y la murga.
Gasteiz, Grimau, Ruano,
Grimau, Ruano, Gasteiz.
Cada vez más lejos
resuena la antigua canción marinera
y la anciana piensa que cuando amanezca
buscará la tumba del verdugo muerto
y sobre la losa escupirá tres veces.
Niño que mira
Un niño mira pasar las aguas,
pavesas de hogueras que navegan,
la pluma de un pájaro que fue.
Un niño mira pasar el viento,
la hoja caída
y la cometa que perdió su cola.
Desde el puente
un niño mira pasar el tren
sin chisme,
sin hoja,
sin pájaro.
Como ayer.
Tal vez
Tal vez un día,
en agosto,
no sabré
si es mi frío o tu verano
el que me hace pensar en una historia
de arlequines, de magia y de acrobacia.
Tal vez aquella tarde
debí decirte adiós
y dejar entre papeles de colegio
mi rito adolescente de querer.
Tal vez aquella noche,
caminando por la cuerda de un ensueño
y ebrio del ayer,
debí dejar de ser
para olvidarte.
Mis ojos te hacen
Mis ojos te hacen como quiero verte.
Del olvido sales
sin saber que te miro.
Y te amo así:
muda de historia,
con la pasión del que ignora tu pasado.
Te soñaba
Así te soñaba:
sentada en aquel banco
en el que el beso
sería una quimera temerosa,
soñando
que habitabas en mis sueños,
mirando cómo mis tormentas
no amarraban en tu puerto.
Así te soñaba
hasta que un día
de algún mes de los de siempre,
llegó a mi barca la vigilia
y ya no hubo temporales desbocados
ni nubes ni viento
ni escarchas en las noches
del invierno solitario.
Ni nadie en el banco
de aquel beso que no fue.