La luz y el cobijo

Ojalá estuviera siempre ahí
la luz de esta ventana.
Siempre quieta en el árbol
y en el pájaro que vuelve cada tarde.
Quieta en el agua de la nube
y en la esperanza de un azul
que conmueve a la intemperie.
La luz de esta ventana
que dibuja tu espalda
y dicta el origen al viento.
La que me regala
el ojo y la ceguera.
La que siembra el vacío
y recoge noche a noche
el pálido agujero de la ausencia.

2 pensamientos en “La luz y el cobijo

  1. Mtro. Efrén Ontiveros dice:

    Eso que usted escribe sí es una obra de arte, obra de poeta…lo digo sin clichés….la literatura buena se escapa de ellos, de los lugares comunes…

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